miércoles, 30 de diciembre de 2009

Para el año que comienza...

Sin ánimo de agotar la lista, plenamente consciente de que jamás veré en vida cumplidos siquiera una mínima parte de ellos (no soy ambicioso, son muy sencillos y casi todos referidos a cuestiones cotidianas), van a continuación algunos de los deseos que, como ciudadano argentino, me encantaría se materializaran en el año 2010:

- Que quienes tienen presencia en los medios de comunicación, por las razones que sea, estén seguros "de que" no se piensa "de que" y que área, aula, agua, arma, etc., son sustantivos de género masculino, aunque sus plurales sean femeninos (¡¡¡Acabo de escuchar, hoy 31-12-09, al gobernador de la Provincia de Santa Fe, Hermes Binner decir "todos esas áreas", por Radio Continental, a las 10:23!!!).

- Que la presidenta sepa que lo es en tanto funcionaria, pero es presidente cuando se trata del ejercicio de la presidencia es decir, cuando preside y que además es presidente de todos los habitantes del territorio nacional, no únicamente de los argentinos, como se suele decir.

- Que los argentinos dejemos de usar expresiones como "congreso nacional" cuando nos referimos al "Congreso de la Nación" y no llamemos "cámara baja" o "cámara alta" a las que no están compuestas por representantes de clases sociales -no hay en la Argentina "pares y comunes"- y que hablar de parlamento es referirse a un sistema de gobierno que no es el nuestro y que decir que una ley tiene "media sanción" revela una "completa ignorancia".

- Que dejen de ofrecerse como atractivos mediáticos a señores maduros y de pocas luces, vestidos de mujer, carentes de toda cualidad artística y con serias limitaciones psicológicas.

- Que periodistas, conductores, comentaristas, etc., recuerden que un señor vestido de señora no es una señora sino un travestido, es decir que una travesti es una señora vestida de señor y no al revés.

- Que la inseguridad deje de ser una sensación y que la seguridad se convierta en certeza.

- Que nuestros políticos, funcionarios y dirigentes de toda laya descubran que la "Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena." se llama vergüenza y que sean capaces de sentirla, aunque sea de tanto en tanto.

- Que no se le falte el respeto a la ciudadanía en elecciones con candidaturas virtuales y que aquellos candidatos que no asuman los cargos para los que resulten elegidos tengan que devolver el dinero que el erario público invierta en sus campañas.

- Que quienes pretendan ser candidatos a cualquier cargo público, electivo o no, sean sometidos a los mismos exámenes pre ocupacionales que cualquier ciudadano que desea acceder a una posición laboral, incluyendo estudios psicológicos.

- Que los argentinos dejemos de una vez por todas de estar a la vanguardia del mundo en materia legislativa y empecemos a cumplir las leyes que tenemos, en todos los niveles.

- Que la justicia previsional tenga la misma presteza para ser justa que la justicia federal para sobreseer a los sospechosos de enriquecerse indebidamente y que los fiscales de ese fuero apelen los fallos como lo hacen en el fuero mencionado en primer lugar.

- Que todos los argentinos podamos comprar los mismos autos, trajes, corbatas, inmuebles y veranear en los mismos lugares que los dirigentes que "representan" a los trabajadores.

- Ídem para nuestros funcionarios políticos que nos representan a todos..

- Que periodistas y funcionarios dejen de hablar de "comiserias" y se enteren que en las "comisarías" suele haber policías y que estos debieran estar claramente diferenciados de los delincuentes, no solo por el uso de un uniforme.

- Que no me envíen más currículums en los que los titulares afirmen haber ido a la univercidad (sic) o ser profecionales (sic). Al mismo tiempo, es importante -al menos para mí- recordar que el verbo "egresar" es intransitivo, por lo que es una aberración decir "me egresé" en el año tal.

Si claro, son pequeñeces comparando con las necesidades y problemas que afrontan el mundo y el país, pero por algún lado hay que comenzar y espero poder ir tachando muchas de ellas, aunque mucho me temo que lo más probable es que la nómina se incremente.

martes, 15 de diciembre de 2009

Sacerdotes enamorados y sacerdotes con hijos

Sáb, 02/05/2009 - 01:53 — admin
Una vez más, a propósito de la nota publicada por Juan Carlos "Juanqui" Lynch en su blog personal QUÉ TE PARECE...? (http://juancarloslynch.blogspot.com/), sentí que tenía algo para decir y lo reproduzco textualmente:

Interesante el tema, Juanqui, como casi todos los que planteás en tu blog. Personalmente creo que quien se incorpora voluntariamente a una institución asume el compromiso de respetar sus normas y, si bien es cierto que hay un margen de incumplimiento que podríamos denominar "esperable", también hay quienes se mantienen fieles a las mismas.

Esto sucede en la Iglesia y en muchas otras organizaciones, algunas de ellas sensiblemente más flexibles que ésta. Es decir que estaría en la naturaleza humana violar las mismas reglas que nos imponemos como sociedad, en cualquier orden de la vida. El grado de gravedad y aplicación de los castigos previstos para cada caso señalan la importancia que se le concede realmente a la norma violada. Así las cosas, no nos debiería extrañar más que en otras instituciones que se presenten casos como los que mencionás en la nota y se apuntan en los comentarios.

Una de las cosas que más me preocupa de los católicos es la necesidad de justificar el propio incumplimiento de las normas cuestionándolas sobre el ejemplo, generalmente malo, de otros. Es muy sencillo, o estás adentro o afuera y si optás por esto último podrás ser creyente, pero no te podés denominar católico (al menos no Apostólico Romano), ya que ese status es propio de quienes asumen y respetan sus aspectos doctrinales y normativos en plenitud.

Ni musulmanes ni judíos, miembros de otras dos grandes religiones monoteístas, suelen hacer públicos cuestionamientos como éstos. En algunos casos les puede ir la vida en ello y en otros, precisamente por el grado de indiferenciación con la comunidad, las inconductas no se reconocen socialmente como propias de la función religiosa.
En cuanto a Lugo...es un caradura más, como muchos políticos. No me preocupan sus aventuras sexuales, si la mentira en la que basara su campaña. Pero ese es un problema de los paraguayos.

De paso pregunto ¿Grassi ya fue condenado por la justicia o aquí también se lo está prejuzgando?

Retomando ¿que pasaría si cambiáramos las normas simplemente por que hay muchos que nos las cumplen? Se me ocurre un ejemplo que, por supuesto no compara situaciones pero puede ayudar a reflexionar sobre ello: Un auto moderno supera los 100 km por hora en segundos, sin embargo ¿deberíamos eliminar las normas que determinan velocidad máxima en las ciudades por que hay muchos que no las respetan ya que es muy tentador hacerlo?

Finalmente, si el régimen fuera más laxo, muchísimos católicos querrían ser curas pero no creo que eso modifique demasiado la proporción de quienes vulneren las normas. Por otro lado, hay muchas maneras de servir a la Iglesia que no requieren ni celibato ni los mismos votos de los sacerdotes.

Gracias, una vez más, por este espacio, Juanqui y mis disculpas por extenderme tanto.